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«La empleabilidad sostenible es un esfuerzo conjunto de jefe y empleado».

Maurice van Hal 31 mayo 2018

La empresa austriaca Wienerberger, fabricante de productos cerámicos para la construcción (como ladrillos para fachadas, ladrillos para paredes interiores, cornisas de ventanas, tejas y adoquines), está activa en 25 países. En los Países Bajos, cuenta con más de 850 empleados repartidos entre 16 centros de producción y una oficina central. En la oficina central se encuentran los servicios administrativos, el equipo directivo, recursos humanos, ventas y marketing. Las plantas de producción se centran principalmente en el proceso primario: ahí ofrecemos puestos de trabajo técnicos y en servicios de mantenimiento, transporte, logística, control de calidad y laboratorio. 

Wienerberger es una empresa de producción con tradición; para nosotros, la empleabilidad sostenible plantea sus propios retos. En este sentido, envejecimiento y rejuvenecimiento, robotización y desarrollo van de la mano. Maurice van Hal, director de recursos humanos: «Estamos muy centrados en mantener a nuestra gente en la empresa, pero también en mantener su valor para el proceso de trabajo».

Empleabilidad sostenible

Maurice: «Para nosotros la empleabilidad es un tema importante. En el ámbito de la producción, se nos presenta una situación curiosa: la gente se queda mucho tiempo trabajando en la industria con nosotros. Y se hacen mayores. Esto nos plantea un gran reto: ¿cómo podemos lograr que se mantengan en buenas condiciones tanto mentales como físicas y que alcancen la edad de jubilación, que cada vez es más alta? Nuestra política social se centra principalmente en aplicar medidas de alivio para los  empleados de mayor edad, como por ejemplo más tiempo libre, pero también en detectar posibles problemas. ¿Cómo podemos hacer ajustes en un lugar de trabajo y mejorarlo desde el punto de vista ergonómico? A menudo, con pequeños cambios se consigue mucho.

¿Cómo podemos lograr que se mantengan en buenas condiciones tanto mentales como físicas y que alcancen la edad de jubilación, que cada vez es más alta?

Por supuesto, también analizamos qué probabilidades hay de que algún trabajador no pueda continuar. ¿Tenemos plan B? ¿Se pueden hacer cambios entre trabajadores o reorganizar el trabajo? Esto se está poniendo difícil, porque en las fábricas cada vez se presta más atención a la eficiencia y el rendimiento, y por tanto la situación se complica si un trabajador puede hacer menos, en proporción, que otro. Dedican el tiempo necesario y su compromiso cuantitativo es del 100%, pero a veces ya no pueden ofrecer la misma calidad. Si solo se trata de un par de trabajadores, no pasa nada, pero si son muchos, hay que aplicar una política adecuada. Estamos muy centrados en mantener a nuestra gente en la empresa, pero también en mantener su valor para el proceso de trabajo.

Responsabilidad compartida

Pero con una política social no basta; también queremos que los trabajadores nos digan cómo ven su empleabilidad (a largo plazo). Durante mucho tiempo, esto ha sido responsabilidad del empleador: «Mi jefe se ocupa de mí hasta que me jubile». Pero los empleados también salen beneficiados si llegan en buenas condiciones a la línea de meta. La empresa puede diseñar un plan para fomentar el uso de la bicicleta, u ofrecer una matrícula de gimnasio a todos los empleados, pero eso no es suficiente. Por eso hemos optado por trabajar en la concienciación.

Por ejemplo: en cuanto sale el tema de la jubilación durante las evaluaciones de rendimiento de los empleados, la cosa se pone interesante.  «Sí, claro que todavía quiero poder hacer de todo con mis nietos, ir de vacaciones y disfrutar de mi tiempo libre». Pero hay que trabajar en ello desde ya, y no empezar pocos años antes de jubilarse. Nosotros podemos ayudar, pero la responsabilidad es compartida. Tú también tienes que hacer tu parte. 

Una especie de ITV de la salud

Otra manera de generar esta concienciación es participar en la revisión médica voluntaria a gran escala, una especie de ITV de la salud. En ella se analizan criterios estándar como vista, oído, peso y sangre, pero esta revisión médica empresarial también incluye el índice de capacidad laboral, que mide varios criterios, como por ejemplo la capacidad de trabajar y lo cómodo que te sientes en tu puesto.

En la revisión médica empresarial también se incluye el índice de capacidad laboral.

Así se obtiene una combinación de datos mentales y físicos, así como la motivación. Según tus respuestas, el resultado se expresa en color rojo, amarillo o verde. El verde está bien, el amarillo no es malo pero significa que hay puntos a tener en cuenta, y el rojo indica la existencia de un grave riesgo. Quizás no se trate de un peligro inmediato, pero un cierto estado de salud o un determinado estilo de vida pueden provocar que alguien deje de encajar en su puesto o, incluso peor, que no pueda hacer su trabajo. Y eso es algo que queremos evitar. Si el trabajador es consciente de ello, y se adelanta a los acontecimientos, la cosa se puede reconducir; es algo que nos ayuda, sin duda

Informes centrados en cada sede

El director de gestión de proyectos nos indica qué problemática presenta cada sede. ¿Qué problema hay? ¿Problemas de peso? ¿Fuman muchos empleados? ¿Cómo tienen el oído? Esto nos permite hacer planes adaptados a cada sede. El médico de empresa es el único que ve los resultados individuales y tiene la potestad de volver a llamar a un trabajador con código rojo: así, nosotros no tenemos que saber nada, solo que habla con el trabajador en cuestión. Y si hay que emprender alguna acción, nos pondremos manos a la obra. A menudo, a la gente le parece muy bien que queramos ayudar. En tal caso, es posible que se inicie una intervención, o que alguien ofrezca al trabajador un programa determinado. Estos instrumentos son muy útiles para la empleabilidad sostenible.

Fit is fun

Además, queremos activar literalmente a la gente, y para eso el año pasado pusimos en marcha el programa Fit is Fun. Se han hecho talleres en todas las sedes para demostrar que llevar una vida más saludable no cuesta tanto. Para algunos basta con moverse un poco más o dar un paseo, para otros es importante vigilar el equilibrio entre el trabajo y la vida privada.

Estar en forma es clave, por ello tratamos de ayudar y demostrar que llevar una vida más saludable no cuesta tanto

Fit is Fun es un proyecto que recibe empujoncitos regularmente: a veces incluimos una bonita ruta para bicicletas en la revista interna, pedimos a los trabajadores empleados que hacen mucho deporte o senderismo que nos hablen de su hobby para inspirar a otras personas a moverse, o incluimos noticias en los periódicos digitales de las cafeterías. Por ejemplo, en el caso del tabaco: «Si alguien quiere dejar de fumar, hágalo saber y si se forma un grupo, haremos venir a un profesional que pueda ayudarlos». Y no acusaremos a nadie que vuelva a caer en el tabaco, para nada: nuestra única atención está puesta en ayudar a quien quiera dejarlo.

Desarrollo

Trabajar en la empleabilidad es aún más importante si se tiene en cuenta que los puestos de trabajo cambian muy rápidamente. Procesos como la robotización hacen que competencias que hoy son necesarias pueden dejar de serlo mañana. Por eso dedicamos mucha energía y medios a disponer de una política de formación sólida. En Wienerberger hay muchos trabajos distintos de muchos niveles diferentes, y por eso desarrollamos una gran variedad de actividades. Por ejemplo, para los operarios existe una diplomatura que ofrecemos en colaboración con escuelas de formación: una combinación de aprendizaje en el trabajo y teoría con la que los empleados de producción pueden alcanzar un diploma de formación profesional superior.

Los planes de formación nos ayudan a que nuestros empleados se desarrollen y estén actualizados.

También ofrecemos una formación intensiva a nivel internacional para nuestros jefes de planta, y otro elemento muy importante son los cursos específicos sobre el conocimiento de la cerámica, nuestro campo de especialización, a nivel de formación profesional superior o hasta universitario. Así mantenemos los conocimientos sobre materiales y procesos de la cerámica actualizados en el seno de la empresa.

Un desafío interesante

No todo el mundo es capaz de seguir el ritmo de los acontecimientos. Hay situaciones que requieren trasladar a alguien a otro puesto o a otra sede para que pueda seguir trabajando, y de vez en cuando tenemos que incorporar personal externo. Pero Wienerberger no se caracteriza por echar empleados: siempre tratamos de encontrar una solución que permita mantener el empleo. Son personas que llevan cuarenta o cincuenta años en la empresa, y se merecen atención. Han trabajado duramente para la empresa.

Por otro lado, somos una empresa comercial y tenemos que asegurarnos de que los empleados retengan su valor y sean ágiles en su trabajo: este es el difícil equilibrio en el que tenemos que movernos. Muy a menudo, con un poco de creatividad, conseguimos mover alguna pieza y que el puzle vuelva a encajar. Se trata de un desafío interesante, sin duda, especialmente ahora que todo el mundo tiene que trabajar más tiempo. 

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Maurice van Hal

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