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Los cambios en tu organización comienzan con unos empleados felices

Marja Duin 26 abril 2018

¿Por qué los planes de desarrollo a nivel estratégico suelen tener una difícil aceptación en el resto de la organización? “Cuando la gente no se siente satisfecha, es difícil que estén abiertos al cambio”. Michiel Alberda, Kim Cramer, Alexander Koene y Bart van de Ven nos hablan del programa Emotome. El programa ayuda a empleados y equipos a desarrollar rutinas y conductas positivas. Y esto les anima a ponerse en movimiento.

“Cuando la gente no se siente satisfecha, es difícil que estén abiertos al cambio”.

La mesa del rincón de la sala está cubierta de platos, bandejas y vasos de vino medio llenos. El almuerzo del equipo acaba de terminar cuando me uno al grupo para la entrevista. Aún se están pidiendo bebidas. “¿Te apetece tarta de zanahoria con tu té?”, pregunta Alexander Koene, y continúa casi inmediatamente: “Tienes que hablar con Bart y Kim, pero como ahora estamos todos, nos quedamos también. ¿Te parece bien?” La conversación se anima inmediatamente. Todo el mundo participa. Excepto Michael, el becario, que observa en silencio, escribe alguna nota en su teléfono de cuando en cuando y absorbe toda la información como una esponja.

Satisfacción en el trabajo.

“No tenemos tiempo para la felicidad”.

Michiel: “¡Es estupendo que la felicidad sea el tema central este año en nuestro sector de mercado! Hace unos cuatro años, cuando comenzamos a visitar empresas hablando de Emotome, la felicidad en el trabajo era nuestro punto de partida. En principio, la cuestión suscitaba interés, pero cuando decíamos que en nuestro programa serían los propios empleados los que hablarían sobre la felicidad, llegaban las objeciones: “Tengo que despedir a 300 personas, muy felices no estamos….”. Y la frase más escuchada: “No tenemos tiempo para la felicidad”. Poco a poco, hemos ido haciendo hincapié en el hecho de que Emotome pone a la gente en movimiento. Desde un principio claro: la felicidad empieza por uno mismo”.

Alexander: “La verdad es que desde entonces ha habido bastantes cambios. Muchas más empresas se han dado cuenta de que unos empleados satisfechos son la base de una cultura interna positiva y, en consecuencia, del cambio. Y los cambios suelen ser necesarios desde la perspectiva de la estrategia de una organización.  La marca debe cargarse y activarse. Y eso no se puede hacer solo desde el despacho de dirección, porque realmente “la marca” son las propias personas. Si abrazan lo que representa la marca y actúan en consecuencia, es cuando la marca adquiere cuerpo y realidad. Nuestro objetivo es poner en movimiento a la gente para que sean más felices y estén más implicados en la organización. Y eso se refleja de cara al exterior”

 

Efecto de contagio

Kim: “Naturalmente, hay directivos que se preguntan si realmente es responsabilidad suya la felicidad de sus empleados. Pero la felicidad en el trabajo no deja de ser felicidad. No hay una felicidad en el trabajo frente a una felicidad privada. Si el personal directivo facilita que los empleados trabajen en su propia felicidad, es positivo para la organización: menos absentismo laboral, mejor colaboración, mayor productividad y una mejor imagen. Y ayudar a otro también te hace feliz. Este es un aspecto importante de la felicidad”

Bart: “Una cultura positiva se consigue entre todos. Nuestro programa ayuda a los equipos a moverse en esa dirección. El reto es que todo el mundo haga diariamente pequeñas cosas que sean positivas. El resto va a verlo y se produce un efecto de contagio”.

Kim: “Lo mejor que puedes hacer para ser feliz es procurar rodearte de personas felices”.

Método y herramientas

Michiel: “No es fácil cambiar la cultura. Nuestro método y nuestras herramientas se centran en fomentar el diálogo entre los empleados, para que sean conscientes de los factores que influyen en la felicidad en el trabajo y en la implicación con su equipo, como la valoración, la confianza, la vitalidad y la creatividad.  Y aprender pequeños hábitos, rutinas minúsculas.

“¿Soy realmente responsable de la felicidad de mis empleados?”

Son muchos los consultores que implican a la dirección de una organización, los sacan de sus oficinas y les hacen participar en actividades divertidas. Pero luego abandonan la organización y el proceso suele estancarse. Nosotros no queremos eso. Así que nuestro programa debe cumplir varios requisitos. Todos deben poder participar, y para eso contamos con el apoyo de la tecnología: una plataforma digital con herramientas como el Happy Scan. Además, el personal debe poder continuar el proceso después de su introducción. Por eso tenemos el programa “formar al formador”, para que sea el propio personal de la organización el que supervise el proceso”.

Ritmo

Bart: “Yo soy uno de esos consultores que saca a los equipos a la calle; es muy divertido y tiene un gran impacto, pero ¿cómo trasladas al lugar de trabajo todas las ideas que surgen en esos momentos de diversión? No puedes sacar a todo el personal de su trabajo durante dos días para que participen en actividades lúdicas. Pero es muy importante lograr un ambiente positivo en la organización y dar vida a la marca. El reto definitivo es pues introducir algo que puedes hacer repetidamente, para que se cree un ritmo dentro de la organización que impulse un cambio permanente. Y así necesitas menos a esos consultores tan caros."

Retos divertidos

El escáner fue el punto de partida. Sirve para conocer tu propio nivel de felicidad. Es divertido, pero también es importante hablar del tema con los demás y hacer algo con ese conocimiento. La psicología positiva aconseja dar pequeños pasos si quieres cambiar tu comportamiento. Eso es lo que hacemos al trabajar con Happy Challenges (retos divertidos) Todos los días un pequeño reto. El objetivo de esos retos es impulsar a la gente a probar comportamientos nuevos y también ayudar a los equipos a desarrollar un comportamiento positivo. Los retos tienen pues dos aspectos, y el resultado es muy positivo. Porque si se te ocurre algo, es iniciativa tuya y vas a esforzarte en conseguirlo”.
Michiel: “También surge una presión positiva entre compañeros. Como cuando quedas con todo el equipo para almorzar juntos todos los martes y te tomas tiempo para los demás. Con una rutina de este tipo entras en contacto con tus compañeros de forma distinta y surgen conversaciones totalmente diferentes”.
Bart: “Y si comentas tus propios retos con tu equipo, es mucho más divertido. Animas a los demás, os recompensáis mutuamente y el ambiente es más positivo”.

Como un juego

Kim: “Algunos se apuntan rápidamente al nuevo reto, pero otros prefieren quedarse un poco al margen. No pasa nada. Es voluntario. Solo intentamos sacudir un poco las mentes. Queríamos que nuestro programa fuera lúdico, porque es más difícil que el cambio arraigue si nos centramos en los problemas. La psicología positiva no pretende cambiar una situación negativa por una situación más o menos neutra, sino que pretende que personas relativamente sanas y felices suban uno, dos o tres niveles su satisfacción. Y eso se hace de forma lúdica, tiene que ser divertido. ¿Por qué ibas a participar si no fuera así? Hacemos que sea como un juego, divertido".
Pequeños pasos, grandes efectos.

“La felicidad empieza en uno mismo: tú debes hacer algo."

Michiel: “Ponemos a la gente en movimiento partiendo del siguiente principio: la felicidad empieza en uno mismo, así que tú eres quien debes hacer algo. Las organizaciones para las que trabajamos trasladan pues la dirección del cambio a los empleados. Es habitual que los empleados se acomoden, adopten un papel de víctima y esperen de sus superiores que sean ellos quienes les ayuden. No. Empieza tú mismo. Con pasos pequeños. Esa concienciación es el primer paso”.

Bart: “Y todas esas pequeñas cosas juntas tienen un gran efecto”. Personas que deciden: "Voy a trabajar duro en mi salud" o "voy a dedicar más atención a mis amistades, en mi trabajo y fuera de él”.

Alexander: “Si existe confianza, si la cultura de un equipo u organización es positiva, la recompensa es indudable. Menos absentismo laboral, mayor productividad, el talento se queda, te conviertes en un empleador atractivo…”

Kim: “La dirección puede hacer planes desde su posición de superioridad, pero solo puedes marcar la diferencia cuando existe coincidencia con los sentimientos de toda la organización. Son muchas las cosas que nos vienen dadas desde arriba. Así que es bueno que empecemos con los empleados”.

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Marja Duin

Content Manager, Raet NL

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